“Una nueva vida”: La tragedia de Seyran, la traición de Gülgün y el destierro de Ifakat

Halis prohíbe a Ferit buscar a Seyran, Gülgün se arrepiente de su traición, Kaya pilla a Ifakat y Sehmuz y el secuestro termina en tragedia. Resumen del episodio 66 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.

La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el trigésimo episodio de la segunda temporada de “Una nueva vida”, una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.

En el capítulo 66, los Korhan señalan enseguida a Akin como el secuestrador de Seyran y Ece, aunque también sospechan de Doruk y Serter, quien aporta una importante pista. Por su parte, Mezide confina a Seyran en una habitación insonorizada dispuesta para las más infames torturas. Y Suna desvela a Kaya que Ifakat y Sehmuz son amantes. Así, el hijo de Nükhet los pilla en la cama y Halis los echa de la mansión.

Un flashback revela que Gülgün es el topo de Mezide que auguraban Halis y Hattuç. Más tarde, Ferit sufre un ataque y su abuelo, temiendo por su salud, lo retiene a la fuerza. Sin embargo, Sefika ayuda a escapar al chico. Abidin y Kaya asaltan la casa del clan de Ökkes, pero allí solo resiste Ece. No obstante, Ferit atrapa a Mezide y su hijo, que huían con Seyran. El rescate se complica cuando Akin dispara a matar…

Ferit y Kazim se ceban con Doruk y Serter, a quien arrancan una pista clave
La noticia del secuestro de Seyran y Ece enloquece a los Korhan y los Sanli, reunidos en la mansión con intención de obtener pistas. Aunque todos apuntan a Akin como el raptor de ambas, las sospechas también recaen sobre el perverso Serter y el misterioso Doruk. Cuando Asuman sale a defender a su entrenador, Ferit ordena confinarla, como si esperara lo peor.

Los hombres de Abidin capturan a los dos jóvenes y, tras un violento interrogatorio, Ferit descarta definitivamente a Doruk. Pero Kazim consigue que Serter ofrezca un interesante indicio que lleva a pensar que Seyran está retenida en un chalé aislado de las afueras.

En esas, Akin llega con Seyran y Ece a la casa de campo de su madre, en cuyas manos deja a las chicas, las cuales reaccionan como si se encontrasen frente al mismísimo demonio. Mezide ha preparado para la esposa de Ferit una mazmorra iluminada de rojo que amortigua cualquier ruido, destinada a las más atroces torturas.

Kaya caza en la cama a Ifakat y Sehmuz, expulsados de la mansión
A todo esto, Suna suelta la bomba a Kaya: Ifakat y Sehmuz están juntos. De este modo, el hijo de Nükhet no tarda en irrumpir en la alcoba de la pelirroja, donde la pilla con el marido de su madre. El chisme corre por la mansión como la pólvora y Halis, completamente desbordado, manda a ambos a la calle. A su yerno lo aísla, mientras su nuera se instala con su “amiga” Fikriye.

Más tarde, Zerrin, alarmada por la desaparición de Sehmuz, marca el número de Kazim, pero éste no tiene ni idea de dónde está su hermano, pues se perdió el espectáculo, centrado en la búsqueda de Seyran. No obstante, la llamada alerta a Esme, quien abofetea a su esposo, convencida de que se acuesta con la madre de Pelin.

Gülgün, la inesperada traidora
Durante su cautiverio, Seyran y Ece escuchan por boca de Mezide el dolor que arrastra desde que Hattuç la sumergió en cal viva. La madre de Akin dice haber elegido a la esposa de Ferit para vengarse porque no tendría sentido dañar a una mujer anciana y derrotada como su enemiga.

Además, con Seyran castiga a la vez a los Korhan y los Sanli. Simultáneamente, Hattuç comparte con su familia su lado más sádico y ofrece detalles de la pesadilla ocurrida en Antep, desatando una tormenta de reproches.

Poco después, sale a la luz que Gülgün es el topo que, como Halis presentía, se aloja bajo su mismo techo. Resulta que Mezide juró olvidarse de Orhan si su mujer le hacía algún macabro favor, como “regalar” a su suegro una cabeza de carnero en plena noche de bodas. Arrepentida de ese pacto, que selló la condena de la propia Seyran, Gülgün se recluye en su cuarto, llorando lágrimas de sangre.

La ayuda de Sefika, fundamental para que Ferit rescate a Seyran
Esme, decepcionada con Hattuç, escoge a Ferit como pilar donde apoyarse, y juntos prestan oídos a un mensaje en el que Seyran, entre sollozos, ruega a sus captores que detengan su calvario. El audio provoca tal estado de histeria a suegra y yerno que sus alaridos sacuden la mansión. Al final, Ferit se desploma y queda fuera de juego. Entretanto, la misión de rescate se convierte en una carrera contrarreloj.

Con la oscuridad de la noche, Abidin localiza la guarida de Akin y Mezide justo en el instante en que Ferit despierta. Con la desesperación reflejada en sus ojos, se dispone a unirse a la operación, sin importarle su salud e ignorando las advertencias de Orhan y Gülgün.

Resumen “Una nueva vida”: La huida de Gülgün, el divorcio de Ferit y el ...

De repente, Halis, temiendo perder también a su nieto, ordena que lo encierren en el sótano. En un giro de los acontecimientos, Aysen y Carlos empujan a Sefika a atender las súplicas de Ferit. Liberado por la cocinera, el muchacho conduce con destino incierto en busca de su amada.

El doble secuestro de Akin acaba a balazos
El ataque a la fortaleza de los parientes de Ökkes es pan comido para las huestes encabezadas por Abidin y Kaya. Tras rastrear la finca palmo a palmo, Orhan solo encuentra a Ece, quien yace en el suelo completamente sedada. Y es que Akin y Mezide han aprovechado un soplo de sus esbirros para huir a toda prisa con Seyran como única rehén.

En ese preciso momento, Ferit, desubicado, contacta a Abidin que, tras consultar la información aportada por los drones desplegados en el lugar, grita a su amigo que se acerque al furgón que le precede, pues tiene a Seyran a su alcance. Minutos después, Ferit intercepta a Akin y Mezide, los cuales bajan del vehículo.

La tensión se eleva cuando ambos abren el maletero y Seyran sale cual fantasma, desfigurada por el suplicio. Su esposo, apuntando con un revólver, clama que lo intercambien por ella, pero Akin, igualmente armado y agobiado por las coacciones de su madre, comete una locura… El sonido de un disparo y un quejido desolador se funden en el aire…