WHO IS HE? JACOBO’S JEALOUSY GETS OUT OF HAND || CHRONICLES of #ThePromise #series
WHO IS HE? JACOBO’S JEALOUSY GETS OUT OF HAND || Chronicles of #ThePromise #series
En La Promesa, los celos nunca son un sentimiento pasajero, sino una fuerza destructiva capaz de alterar destinos. El nuevo arco narrativo gira en torno a Jacobo, un personaje que hasta ahora había mantenido una fachada de control y serenidad, pero que comienza a mostrar una cara mucho más oscura cuando la sospecha se instala en su mente. La pregunta que da título a este capítulo —¿Quién es él?— se convierte en una obsesión que lo consume por completo.
Todo comienza con una presencia incómoda. No se trata necesariamente de un intruso evidente, sino de una figura ambigua, alguien que despierta miradas, silencios y rumores. Jacobo percibe el cambio antes que nadie. Un gesto fuera de lugar, una conversación interrumpida, una sonrisa que no le pertenece. Para él, nada es casual. Y cuanto más intenta convencerse de que exagera, más crece la inquietud.
Los celos de Jacobo no surgen de la nada. Se alimentan de inseguridades profundas y de un pasado marcado por pérdidas y traiciones. En La Promesa, amar siempre implica el riesgo de perder, y Jacobo no está dispuesto a volver a ser vulnerable. Por eso, en lugar de hablar, observa. En lugar de preguntar, sospecha. Y en lugar de confiar, empieza a construir su propia versión de la realidad.
La figura del “él” desconocido se vuelve cada vez más amenazante en su mente. No importa si otros minimizan la situación o le aseguran que no hay motivo para preocuparse. Para Jacobo, la duda ya ha sembrado raíces. Cada explicación ajena le parece una mentira bien ensayada. Cada silencio, una confesión encubierta.
A medida que avanzan los episodios, el espectador es testigo de cómo los celos transforman a Jacobo. Su comportamiento se vuelve errático: preguntas disfrazadas de bromas, reproches sutiles, reacciones desproporcionadas ante situaciones insignificantes. Lo que antes era protección comienza a parecer control. Y lo que parecía amor, empieza a confundirse con posesión.
Uno de los aspectos más inquietantes de esta trama es la forma en que Jacobo justifica sus actos. Convencido de que está siendo engañado, se otorga a sí mismo el derecho de investigar, vigilar e incluso manipular. En su mente, todo está permitido si el objetivo es descubrir la verdad. Sin embargo, esa “verdad” es cada vez más borrosa, moldeada por el miedo y la desconfianza.
La tensión alcanza su punto máximo cuando Jacobo enfrenta indirectamente a la persona que cree responsable de su tormento. No hay acusaciones directas, pero el ambiente se vuelve irrespirable. Las palabras están cargadas de dobles sentidos y las miradas hablan más que cualquier diálogo. Es una escena clave que deja claro que Jacobo ha cruzado una línea peligrosa.
Paralelamente, otros personajes comienzan a notar el cambio. Algunos intentan advertirle, otros prefieren mantenerse al margen, conscientes de que intervenir podría empeorar la situación. En La Promesa, mirar hacia otro lado suele ser la opción más cómoda… y la más dañina.
El misterio de “quién es él” se mantiene deliberadamente ambiguo. La serie juega con la incertidumbre, dejando claro que el verdadero conflicto no está en la identidad del supuesto rival, sino en la mente de Jacobo. La amenaza puede ser real o imaginaria, pero las consecuencias de sus celos son absolutamente reales.
El clímax de este arco llega cuando los celos de Jacobo se desbordan por completo. Un enfrentamiento inesperado, una acusación fuera de control o una decisión impulsiva marcan un punto de no retorno. En ese momento, queda claro que Jacobo ya no actúa desde la razón, sino desde el miedo a perder lo que cree suyo.
Desde una perspectiva analítica, La Promesa utiliza esta historia para explorar cómo los celos pueden destruir incluso los vínculos más sólidos. Jacobo no es presentado como un villano clásico, sino como un hombre incapaz de gestionar su inseguridad. Su caída es gradual, humana y profundamente trágica.

Las consecuencias no tardan en llegar. La confianza se rompe, las relaciones se resienten y el daño causado resulta difícil de reparar. Incluso cuando la verdad empieza a asomar —sea cual sea—, Jacobo descubre que algunas heridas no sanan con explicaciones. Lo que se ha dicho y hecho bajo el dominio de los celos deja cicatrices permanentes.
El arco deja al espectador con una sensación amarga. ¿Podría haberse evitado todo si Jacobo hubiera hablado a tiempo? ¿O estaba condenado desde el momento en que permitió que la duda sustituyera a la confianza? La Promesa no ofrece respuestas fáciles, pero sí una advertencia clara: los celos, cuando se descontrolan, no protegen el amor, lo destruyen.
En sus escenas finales, Jacobo aparece solo, enfrentado a las consecuencias de sus actos. La pregunta “¿Quién es él?” pierde importancia frente a otra mucho más inquietante: ¿en quién se ha convertido Jacobo? La serie deja abierta la posibilidad de redención, pero también muestra que no todo daño puede deshacerse.
WHO IS HE? JACOBO’S JEALOUSY GETS OUT OF HAND no es solo una crónica de sospechas y enfrentamientos, sino un retrato intenso de cómo el miedo puede transformar a una persona. En La Promesa, los secretos siempre acaban saliendo a la luz… pero a veces, cuando lo hacen, ya es demasiado tarde.