CURRO DEJA DE SER LACAYO Y EL PLAN DE MARGARITA Y… ¡AYALA! || SPOILERS del 19 al 23 de enero
Durante años Curro vivió en silencio, obedeciendo órdenes, soportando humillaciones y aceptando un papel secundario dentro de La Promesa. Siempre fue considerado un simple lacayo, alguien útil pero invisible, una pieza más dentro del engranaje de la casa. Pero los acontecimientos que se desarrollan entre el 19 y el 23 de enero cambian por completo su destino y marcan el inicio de una transformación inesperada.
Todo comienza cuando Curro descubre una conversación secreta entre Margarita y Ayala. Lo que parecía una charla inocente resulta ser en realidad el núcleo de un plan cuidadosamente elaborado para manipular decisiones clave dentro de la tenuta. Ambos creen que Curro sigue siendo el mismo hombre sumiso de siempre, incapaz de comprender la magnitud de lo que escucha. Grave error.
Curro empieza a unir piezas. Observa movimientos sospechosos, cambios repentinos en actitudes y decisiones que no coinciden con la lógica habitual de la casa. Poco a poco entiende que Margarita y Ayala no solo buscan influir en la Promesa: quieren controlar su futuro económico y político desde dentro.
El golpe más duro llega cuando Curro descubre que él mismo formaba parte indirecta del plan. Durante meses fue utilizado como mensajero involuntario, como puente entre secretos y manipulaciones, sin saber que estaba ayudando a consolidar una traición silenciosa. Esa revelación rompe algo dentro de él.
Por primera vez, Curro decide dejar de obedecer.
Su cambio no es inmediato ni impulsivo. Es una rebelión interna que crece con cada injusticia recordada. El hombre que siempre bajaba la mirada ahora empieza a sostenerla. Ya no acepta órdenes sin cuestionarlas. Ya no actúa por miedo. Empieza a pensar, a investigar, a moverse por su cuenta.
Mientras tanto, Margarita y Ayala avanzan con su plan creyendo tener todo bajo control. Su objetivo es desacreditar a una figura clave de la casa para abrir camino a una redistribución de poder que los beneficiaría directamente. Documentos falsificados, rumores sembrados estratégicamente y alianzas ocultas forman parte de su estrategia.
Pero Curro ya no es el mismo.

En secreto recopila pruebas, escucha, observa y espera el momento adecuado. Comprende que no basta con denunciar: necesita desenmascararlos de forma irrefutable. Su inteligencia silenciosa se convierte en su arma más poderosa.
El punto de quiebre llega cuando Ayala intenta nuevamente utilizarlo, dándole instrucciones para mover un documento clave sin levantar sospechas. Curro acepta… pero esta vez no para obedecer, sino para tenderles una trampa. Lo que Ayala cree una jugada maestra termina siendo el error que permitirá revelar toda la conspiración.
Paralelamente, otros miembros de la Promesa empiezan a notar el cambio en Curro. Ya no actúa como sirviente dócil, sino como alguien decidido, firme, casi desafiante. Su actitud desconcierta, pero también despierta respeto.
Entre el 19 y el 23 de enero se desarrolla así uno de los arcos más potentes: Curro deja atrás su papel de lacayo y se convierte en pieza clave para desmontar el plan oculto de Margarita y Ayala. Lo que parecía una figura menor pasa a ser el detonante de una verdad que puede alterar el equilibrio de toda la casa.
La Promesa demuestra que incluso quienes han sido subestimados durante años pueden levantarse y cambiar el rumbo de la historia. Curro ya no sirve órdenes. Ahora mueve los hilos en silencio para hacer caer a quienes creyeron que nunca tendría voz.