El valiente gesto de Şefika que demuestra cuánto quiere a Ferit: lo libera a espaldas de Halis
Antes de que Ferit saliera de casa para ir a por Seyran, pasó algo que nadie esperaba. Halis, al verlo desmayarse, ordenó encerrarlo. Fue tajante: no iba a permitir que saliera porque su salud no se lo permitía. Así, lo llevaron al anexo y lo dejaron en la cocina, sin posibilidad de desobedecer.
Pero Ferit no se quedó quieto. Desde dentro, empezó a llamar por el telefonillo que llegaba hasta la cocina. Suplicó que le abrieran y repitió que tenía un mal presentimiento, que algo iba mal y que necesitaba estar con Seyran.
Fuera, en la mansión, el miedo lo complicaba todo. Había quien pensaba que abrirle era enviarlo al peligro. Y también estaba la otra idea, la que nadie quería decir en voz alta: que Ferit no estaría rogando así si no sintiera que Seyran estaba en peligro de verdad. Şefika lo entendió. Reunió valor y, con una excusa, mandó a los guardias de la puerta a la cocina.
Entonces fue hasta donde estaba Ferit y le abrió. Le advirtió que casi no quedaba nadie vigilando, pero que tenía que tener cuidado. Ferit no perdió un segundo. Le dio las gracias una y otra vez y le prometió que no le pasaría nada.
Así, Şefika demostró estar a su lado y se jugó el puesto por él para que pudiera salir a buscar a su esposa.