Ferit lleva a Serter a un lugar apartado y lo enfrenta como nunca: “La hombría no se gana pegando”
La tensión ha llegado al límite. Tras días notando que alguien rondaba a la familia, Ferit ha descubierto en casa de Pelin que el responsable era Serter. Después de un duro enfrentamiento a mano armada, ha decidido llevárselo a un lugar aislado para dejar las cosas claras de una vez.
Serter, lleno de rabia, ha insistido en que Pelin seguía queriéndolo y que fue ella quien lo llamó porque estaba asustada. Ferit, lejos de alterarse, le ha intentado abrir los ojos a su mayor enemigo: “Pelin estaría contigo si quisiera. Lo viste con tus propios ojos”.
La tensión ha subido aún más cuando Serter, acorralado, casi lo ha retado a que le hiciera daño. Y ha sido ahí cuando Ferit le ha dado la verdadera lección. Le ha dejado claro que la hombría no se demuestra pegando, rompiendo ni intimidando a nadie. Que hacerle algo solo ensuciaría sus manos y su alma, y que ni él ni Pelin merecían algo así.
Sin tocarlo, ha dejado clara su superioridad. Lo ha mirado y le ha hecho una última advertencia: que siga su camino y que se mantenga lejos de la familia. Serter se ha quedado solo, sin un golpe, pero más derrotado que si lo hubiera recibido. ¿Habrá entendido la advertencia o volverá a cruzar la línea?