LEOCADIA DESTROZA A MARGARITA RECORDANDOLE SU INFIDELIDAD | Episodio 760 La Promesa
LEOCADIA DESTROZA A MARGARITA RECORDÁNDOLE SU INFIDELIDAD | Episodio 760 – La Promesa
El episodio 760 de La Promesa se convierte en uno de los más crueles y emocionalmente devastadores de toda la serie. En el centro de la tormenta se encuentran Leocadia y Margarita, dos mujeres unidas por el pasado, pero separadas por el rencor, la culpa y secretos que nunca debieron salir a la luz.
Desde el inicio del capítulo, el ambiente en la tenuta es tenso. Hay miradas que evitan cruzarse, silencios demasiado largos y una sensación constante de que algo terrible está a punto de ocurrir. Margarita intenta mantener la compostura, pero su nerviosismo es evidente. Sabe que Leocadia ha descubierto algo… y teme lo peor.
Leocadia, por su parte, aparece más fría y calculadora que nunca. Cada gesto suyo está medido, cada palabra parece ensayada. No busca una confrontación impulsiva: quiere hacer daño, pero de la forma más precisa posible. Su objetivo no es solo humillar a Margarita, sino destruirla emocionalmente.
El enfrentamiento estalla cuando ambas quedan solas. Leocadia no alza la voz; no lo necesita. Con una calma aterradora, empieza a recordar episodios del pasado que Margarita creía enterrados para siempre. Al principio son insinuaciones, frases ambiguas, comentarios cargados de veneno. Margarita intenta negar, cambiar de tema, pero el temblor en su voz la delata.
Entonces llega el golpe final.
Leocadia pronuncia el nombre del hombre con el que Margarita fue infiel. Un nombre que nadie más debería conocer. El rostro de Margarita se descompone. Sus ojos se llenan de lágrimas, no por arrepentimiento, sino por miedo: miedo a que toda la verdad salga a la luz y la destruya frente a todos.
Leocadia no se detiene. Le recuerda cada mentira, cada traición, cada noche en la que traicionó no solo a su marido, sino a su propia familia. Sus palabras son afiladas como cuchillos. No grita, no insulta: simplemente dice la verdad, y eso es lo que más duele.
Margarita se derrumba. Intenta justificarse, habla de soledad, de abandono, de un matrimonio vacío. Pero Leocadia no muestra ni una pizca de compasión. Para ella, no hay excusas posibles. Le deja claro que su infidelidad no fue un error pasajero, sino una elección consciente que ahora tiene consecuencias.
El episodio alcanza un nivel de crueldad extrema cuando Leocadia insinúa que podría contarlo todo. No solo al Marchese, sino a toda la tenuta. La reputación de Margarita, cuidadosamente construida durante años, pende de un hilo. Un solo paso en falso y lo perderá todo: respeto, posición y dignidad.
Margarita suplica. Llora. Se humilla. Le pide a Leocadia que guarde silencio, que piense en el daño que podría causar. Pero esa súplica solo alimenta la satisfacción de Leocadia. Por primera vez en mucho tiempo, siente que tiene el control absoluto.

Sin embargo, el capítulo no se limita a una simple venganza. A medida que la discusión avanza, se revela que el odio de Leocadia no nace solo de la infidelidad de Margarita, sino de algo más profundo: la sensación de haber sido engañada durante años, de haber vivido una mentira construida por otros.
Las anticipaciones muestran que este enfrentamiento tendrá consecuencias devastadoras. Margarita queda completamente rota, consciente de que su secreto ya no le pertenece. Vive con el terror constante de que, en cualquier momento, Leocadia decida hablar.
Pero el golpe más duro llega al final del episodio.
Cuando Margarita cree que todo ha terminado, Leocadia le lanza una última frase, demoledora: le asegura que su infidelidad no solo destruyó su matrimonio, sino que cambió el destino de varias personas en la tenuta. Una afirmación inquietante que deja entrever que hay consecuencias aún desconocidas.
El capítulo se cierra con una imagen poderosa: Margarita sola, hundida, incapaz de sostenerse en pie; y Leocadia alejándose, serena, victoriosa… pero con una sombra en la mirada que sugiere que esta guerra apenas comienza.
Nada volverá a ser igual en La Promesa.
La infidelidad, que durante años fue un secreto enterrado, se ha convertido en un arma letal.
Y Leocadia ha demostrado que sabe exactamente cómo usarla.