¿QUIÉN MANDA AHORA EN LA PROMESA? || CRÓNICAS de #LaPromesa #series
¿QUIÉN MANDA AHORA EN LA PROMESA? || CRÓNICAS de #LaPromesa #series
La estabilidad de La Promesa se tambalea como nunca antes. Las recientes decisiones del marqués, los movimientos silenciosos de quienes lo rodean y una creciente lucha por el control convierten la finca en un tablero de poder donde nadie parece ocupar ya su lugar original. La gran pregunta que atraviesa este nuevo tramo de la historia es clara: ¿quién tiene realmente el mando ahora?
Todo comienza con un debilitamiento evidente de la autoridad de Alonso. Aunque sigue siendo el marqués y la figura principal de la casa, sus decisiones son cada vez más cuestionadas y manipuladas desde dentro. Las personas que antes obedecían sin dudar ahora actúan con agendas ocultas, creando una atmósfera cargada de conspiraciones.
Curro, tras su nombramiento como secretario, se convierte en una pieza inesperadamente clave. Su cercanía al despacho del marqués le otorga acceso a información que antes estaba reservada solo para unos pocos. Sin quererlo, empieza a notar cómo ciertos documentos desaparecen, cómo algunas órdenes se contradicen y cómo alguien intenta mover decisiones sin pasar por Alonso.

Mientras tanto, otros miembros de la familia aprovechan esta fragilidad para ganar terreno. Las conversaciones privadas se convierten en alianzas secretas. Las sonrisas son solo máscaras detrás de planes cuidadosamente calculados.
La tensión aumenta cuando queda claro que varias decisiones importantes han sido tomadas sin el consentimiento directo del marqués. Alguien dentro de la casa está utilizando su influencia para controlar situaciones desde las sombras, generando dudas sobre quién dirige realmente el rumbo de La Promesa.
El servicio también percibe el cambio. Las órdenes ya no llegan claras, los conflictos se multiplican y la jerarquía tradicional comienza a desmoronarse. Nadie sabe a quién obedecer ni quién tiene la última palabra.
El episodio deja ver cómo el poder en La Promesa ya no pertenece a una sola figura, sino que está siendo disputado silenciosamente por quienes desean controlar el futuro de la finca.
Las crónicas de este capítulo muestran un palacio dividido, donde la autoridad cambia de manos sin que casi nadie lo note… pero cuyas consecuencias serán devastadoras.
La lucha por el mando ha comenzado, y nada volverá a ser igual.