Resumen “Una nueva vida”: La enfermedad mortal de Seyran y la llegada de Tayyar, mejores momentos
El vía crucis de Seyran y Ferit, la incógnita respecto a Akin y Mezide, los secretos de Ifakat, el final de Esme y Kazim y la aparición de Tayyar. Resumen del episodio 67 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el trigésimo primer episodio de la segunda temporada de “Una nueva vida”, una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 67, Akin asesina a su madre y luego se quita la vida, mientras Ferit traslada a Seyran, quemada con ácido, a un hospital. El secuestro le ha provocado un severo trauma. Abidin descubre que los cuerpos de Mezide y su hijo han desaparecido, y recuerda a Ferit que aún no han dado con el topo. Nada más despertar, Seyran, que vuelve a quejarse de fuertes dolores en el vientre, exige el alta voluntaria.
Por otro lado, Ifakat maquina para regresar a la mansión, Esme rompe con Kazim, Sehmuz queda libre después de ser torturado por su deslealtad a Nükhet, Suna echa a Pelin del piso de Kaya, y Doruk desempolva el vídeo íntimo de Asuman. En el hospital, los médicos de Seyran detectan algo grave en sus pruebas. Y tras enterrarlo, Tayyar, el padre de Akin, avisa a Ferit: “Me debes un hijo. Iré a cobrármelo…”
Akin asesina a Mezide y luego se suicida, pero sus cuerpos desaparecen
Finalmente, Akin dispara a su madre y después acaba con su propia vida, y Ferit aprovecha para escapar con Seyran. Más tarde, Abidin se espanta cuando, al llegar a la escena, comprueba que los cuerpos de Mezide y su hijo han desaparecido. Ante este horrendo panorama, el chófer ordena blindar el hospital hacia el que se dirigen Ferit y Seyran.
El nieto de Halis no consigue comprender cómo dos personas que fallecieron delante de sus narices y sus guardaespaldas, a los que él mismo dejó malheridos, han podido “evaporarse”. En ese instante, Abidin le hace notar que aún falta por identificar al infiltrado que reventó la noche de bodas de su abuelo. A estas alturas, nadie sospecha todavía de Gülgün.
Acto seguido, ambos interrogan a Kazim respecto a la posibilidad de que quede algún familiar de Ökkes con sed de venganza. El padre de Seyran no se atreve a confirmarlo, aunque está convencido de que “esto no ha terminado”.
Al amanecer, lejos de Estambul, Tayyar, marido de Mezide, aparece en la inhumación del cadáver de Akin, usando el teléfono de su esposa para remitir a Ferit una imagen de la tumba: “Me arrebataste un hijo y voy a saldar la deuda”.
Ifakat trata de volver a la mansión como sea
Desterrada por Halis al sorprenderla con Sehmuz, Ifakat continúa alojada en la vivienda de Fikriye, a quien por fin puede llamar hermana sin levantar suspicacias. La adivina le reitera que, para regresar a la mansión, lo mejor sería deshacerse de la anciana Hattuç sin dejar rastro, empleando el mismo método que con Fazilet, la primera mujer de su suegro, quien presuntamente “murió de pena”.
Lo que ambas ignoran es que la matriarca de los Sanli ha resuelto regalar a Seyran la residencia Korhan, ahora en su poder, por “haber cargado con nuestras culpas”.
Impulsada por las palabras de Fikriye, Ifakat contacta a Latif con el objetivo de que le facilite un encuentro con Halis, a quien piensa enredar afirmando que Sehmuz le tendió una trampa. Durante la cita, el magnate desconfía de las excusas de su nuera, aunque parece creerla cuando le revela la conspiración en su contra urdida por Orhan y Nükhet.
Esme liquida su matrimonio con Kazim
Mientras tanto, Zerrin, sin noticias de Sehmuz, vuelve a recurrir a Kazim, lo que provoca una nueva discusión con Esme. Nada más llegar a su casa, la madre de Seyran aborda a la de Pelin, amenazando con cortarle el cuello si no abandona Estambul junto a su hija.
La trifulca entre ambas desemboca en un inesperado bofetón del supuestamente reformado Kazim a su mujer. Además, el jefe de los Sanli niega con vehemencia cualquier relación con Zerrin. Sin embargo, Esme, después de reconocer una vieja infidelidad suya, pone fin al desgastado matrimonio.
En paralelo, los Korhan mantienen cautivo en una de sus propiedades a Sehmuz, a quien Kaya y Orhan castigan por traicionar a Nükhet con Ifakat. Cuando lo liberan, el cabeza de los Yanik busca el apoyo de Piril, que lo recibe en el apartamento de Pelin.
Suna irrumpe en el apartamento de Pelin
En el hospital, Kaya implora a Suna que olvide su desliz con Pelin, con la que ha decidido cortar todo vínculo, asegurando que no siente nada por ella. Posteriormente, gracias a la intervención de Abidin, Suna irrumpe en el piso de su enemiga, donde se da de bruces con Piril y Sehmuz.
Frente a ellos, acusa a Pelin de satisfacer los deseos más primarios de Kaya, a quien realmente pertenece el apartamento, a cambio de un techo. Sin miramientos, la menor de las Sanli acaba echando de la vivienda a la exnovia de Ferit, a su tío y a su prima.
Allí mismo, Sehmuz, harto de las dos jóvenes, resuelve mandar a Londres a su hija y a su sobrina. Y en mitad del caos, Suna recibe un críptico mensaje de Fikriye: “Algo terrible te acecha”.
Seyran, traumatizada, exige el alta voluntaria, descolocando a Ferit
Tras el sangriento rescate, Ferit conduce a Seyran a una clínica, donde se presentan enseguida los Korhan y los Sanli. Poco después, los especialistas informan que el secuestro le ha causado un intenso trauma, además de quemaduras químicas en la espalda. Ece, recuperada en comparación con Seyran, se niega a trasladarse a la mansión, aunque accede a ocupar temporalmente el apartamento de Gülgün.
A la mañana siguiente, Seyran, que sigue sufriendo dolores en el abdomen, solicita el alta voluntaria: no quiere conversar ni recibir visitas, sólo llorar en silencio. Al marcharse del hospital, rechaza ante los medios su propio rapto, aseverando que se perdió en el bosque. Esa inquietante conducta preocupa sobremanera a Ferit.
Ya en la mansión, obsesionada con el suplicio infligido por Mezide, Seyran soporta intensas pesadillas y su volátil estado de ánimo agota a Ferit, incapaz de manejar la situación. A todo esto, los médicos que la examinaron revisan los resultados de los análisis realizados a cuenta de las punzadas en el vientre: “Es posible que sea demasiado tarde…”